No sé a ustedes pero a mí, en más ocasiones de las que quisiera, la realidad me aturde. Me hace sentir un sopor parecido al hastío que produce el bochorno vespertino de las tardes estivales. Puesto a elegir, prefiero la fantasía. Alguno dirá que es una forma de elusión. Yo digo que es supervivencia. La realidad en exceso mata. Por eso, recomiendo encarecidamente, tener a mano una reserva de dragones, sirenas, islas imaginarias y pócimas mágicas para poder sobrellevar la vida no digo que con dignidad pero sí, al menos, con imaginación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario